Mostrando las entradas con la etiqueta mexico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mexico. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de febrero de 2013

At reunion

"When I was a child, my dad tried to forget me at his house with his new family", said Robert when she had came to his home to forget the hours with a few of chocolate, "He married, again, with a new girl, she was younger than him, more than you, my friend, obviously in that time".
Sarah, the mate of Robert, drank chocolate and experimented the advantages of being the new girl at school. A new meat for the wolves and the tigers. New meat, delicious. But when she appeared on his life, she thought that Robert was disaster as student: not intelligent, nor handsome and nor interesting guy. Not and nor: hers favorite words. But the poverty of her spirit was a line which divided the reality and hers feelings, real feelings as cry for somebody. "Oh! But the new wife was pretty, intelligent, didn't she?", said Sara and understood her mistake. Idiot saying that X is better than mom. But where mother was, who was she?
"The new girl was... er... the new wife, obviously younger and nice body than my mom, but when you've cried for somebody for a long time, the clouds don't have a real meaning", Robert stopped his speech and saw the Sarah's face "my mom was killed by sadness".

"My uncle wrote poetry", said Sarah to Robert, "he believed in a nice and lovely God who lived on his blood, done with his blood". Robert took her hand. A poet like him, a life poet. But God done with blood, that sounded different. Not like the green God who lived in the drus of his mate, Peter the white donkey 
"Why did your uncle think about that?"
"Because his life was bored and his family was... er... how you said... idiot, may be?"
"A poet thinks the others don't understand about him or her".
"It's true".
Silent. A bird at the tele began to eat and fly for the artificial woods: the artificial landscape. Yes, she felt like a bird at tele: enclosed. She, a bird; he, a bird. But we were enclosed at his room.
"I lived with him, Robert, like you lived with your mom", she said and hers lips enclosed by her soul, "my parents were living in theirs minds. I was a shadow for them and my uncle, brother of my mom, gave me a place in his family and the world. When I was a child, my world was my room and the dolls".
"My dad was... anyway, the point is that the world is ours, but ours lives weren't perfect like we wanted".
But now they where watching tele, a movie about a bird which wanted to return to some place called Up. But the sky was not its friend. Sara took a piece of cake and saw the cherries on her hand. When her uncle lived, he used to cut a piece of cake and told her a story or poem wrote by him. She began to cry and hers tears fell for her face, crossing the cheeks like a river. But Sara need to know the adventures of her life.

EDUARDO GUTIERREZ

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El ocaso de la tristeza.


Por Salvador Elizondo

Es un hecho que la tristeza está condenada a desaparecer. Las situaciones que nos pone la vida moderna, especialmente la actividad incesante que genera y su altísima velocidad, dificultan cada vez más la percepción o la experiencia de este sentimiento que tuvo una vida fugaz (hablando en términos de literatura) en la conciencia o en la atención de los hombres. Cada día los tristes se vuelven más raros y si acertamos a encontraron con uno su condición de triste se nos mostrará como resultado de la multitud de constricciones que por todas partes amenazan su tristeza, y más que un triste veremos a un raro. Pero si la tristeza ha perdido el dominio de la literatura no así el del alma humana. Lo que pasa es que ya no hay tiempo ni fijeza de la atención para percibir esa modulación tan tenue del tono anímico cuando pasa de do mayor a re menor.
Tal vez por snobismo o por ignorancia se prefiere llamar neurastenia, depresión, spleen, melancolía, tedio, fatiga, mala digestión, tiempo nublado, blues a la simple y sencilla tristeza. Pero la neurastenia se cura con vitamina B, la depresión con vino, la fatiga con reposo, el spleen con carcajadas, la mala digestión con bicarbonato, el tedio y el mal tiempo se evitan con la televisión o en el cine, la melancolía se cultiva por su enorme valor y prestigio literario. Sólo la tristeza es incurable; pasa, pero llevándose consigo el secreto de su causa y el recuerdo de su efecto, sin dejar huella alguna de cuándo volverá. No atiende a su presencia ninguna circunstancia orgánica o exterior y la tristeza puede darse en cualquier sistema nervioso, en cualquier tubo digestivo y en cualquier día del año. Aunque no es impeditoria del trabajo cotidiano si es que éste existe, prefiere la cercanía de los ociosos y de los solitarios. La tristeza demasiado sociable o demasiado pública produce una impresión de impudicia y su manifestación, si no es a través de formas muy refinadas, denota un carácter afeminado en los hombres, frígido en las mujeres y vulgar y lastimoso en los artistas.
La tristeza propicia el cultivo de algunos géneros literarios; principalmente el del llamado "diario íntimo" o " confesiones", que constituyen, por así decirlo, la forma que la vida secreta reviste para presentarse en público, ya que es un sentimiento que pone al ánimo en relación con cualquier cosa; una flor o una estrella convocan por igual este secreto común a todos; secreto a voces que es la sustancia de toda la literatura de confidencia. Como generadora de escritura, la tristeza parece ser un invento alemán. El sentimiento de Weltschmerz (dolor del mundo) inexplicable obtiene se expresión culminante en obras como Werther, cuyas páginas no solamente describen el sentimiento de tristeza sino que, en su momento, también la produjeron masivamente entre sus lectores. Pero Goethe no era triste. Era demasiado mundano y demasiado analítico para no contemplar la tristeza como algo exterior o ajeno a él y de considerarla con el mismo criterio con que analizaba una muestra geológica o un fragmento de estatua.
En el curso hacia la máxima subjetivización de la concepción original de Goethe la tristeza sufre las más inauditas metamorfosis -en prosa y en verso- a lo largo de todo el siglo diecinueve. La más evidente de las transformaciones es la del nombre, siempre impreciso, con que se la va conociendo, como si en esa inconexión entre el nombre y la cosa se cifrara su misterio o su explicación: mal de Werther, enui, spleen, tedio, caffard, clorosis, neurosis, etcétera, ninguno de los cuales expresa cabalmente la naturaleza del estado de ánimo que nombran mejor que él término original.
Entre Los sufrimientos del joven Werther y Tristesse d'eté la tristeza sigue el camino de toda la carne, pero en sentido contrario: en Goethe mata; en Mallarmé, paradójicamente, la tristeza es a la vez efecto (Brise marine) y causa (Tristesse d'eté) de la concupiscencia. Lo que para Goethe es un fenómeno, para Baudelaire será una sensación y para Mallarmé la sombra o la ausencia de una sensación.
Podría decirse que el defecto principal de la tristeza es su carencia de interés o de substancia. Los celos producen un Otelo; la ambición una Lady Macbeth; la sensibilidad exacerbada un des Esseinte, pero los tristes pueblan el inmenso territorio de la literatura en calidad de personajes ínfimos.

Los de abajo, una novela fragmentada



A propósito de la Revolución Mexicana, hace unas semanas releí Los de abajo, novela que si bien parece que está escrita en fragmentos pequeños que, si bien, da la impresión al lector que lo que se lee es una novela inconclusa que no tiene pies ni cabeza. Sin embargo, el acierto de la novela radica en el carácter fragmentario de la misma. Admito que mi primer acercamiento, ya hace años, fue infructífero, debido a mi conocimiento escaso, a mi analfabetismo cultural, relacionado en gran parte con las estructuras y los juegos narrativos propuestos por Mariano Azuela. Como tal, la obra es uno de los cimientos que, junto con Juan Rulfo y Juan José Arreola sientan la base de la nueva novela mexicana, a principios del siglo XX. Además, la principal fuente o influencia literaria del autor jalisciense es, sin duda, las novelas faulknerianas, las cuales, también, influyen notablemente en la literatura hispanoamericana contemporánea, sentando las bases para hacer una nueva literatura. No quiero ahondar sobre las bases de la novela mexicana, pues es un tema que merece cientos de cuartillas.
Los de abajo, (Fondo de Cultura Económica, 2007) plantea un relato autoficcional, autobiográfico, donde cuenta la historia de un grupo de revolucionarios que, conforme avanza hacia el norte del país, (re)conquista y pierde territorio ganado. Uno de los principales aciertos es, como se dijo en líneas anteriores, la estructura o la construcción narrativa. También, considero importante señalar las características sorpresivas de la novela: el fracaso de la Revolución Mexicana a raíz del olvido del ser, empleando la terminología heideggeriana, de la ideología revolución (si es que la hubo). En otras palabras, la tesis de Mariano Azuela apunta hacia el fracaso de la revolución, el cual se debe a la contaminación de la ideología con los intereses personales y el empleo de la misma para el cumplimiento de ciertas metas, como es el caso del joven médico. Esto, realmente, no está del todo alejado de la realidad. Hay que recordar que el actual Partido de la Revolución Institucional nace, precisamente, de la institucionalización del movimiento revolucionario que, políticamente, es una estrategia para evitar el caos y el asesinato de los enemigos políticos. El partido nace como una estrategia para controlar a los caciques del movimiento, empleando una violencia o una contienda simbólica o aceptable. Esta actitud pesimista es herencia de las novelas de Faulkner, quien en sus novelas propone la decadencia de una familia o un pueblo. Si esto se traslada a la novela de Mariano Azuela, es clara la decadencia: los revolucionarios comienzan con una serie de conquistas para después perderlos y perder el ideal o el sentido de la misma revolución.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails
©Todos los derechos reservados
©Copyright 2010